Camioneros culichis: Folclor y explotación laboral

El transporte público es uno de los principales servicios de cualquier comunidad, a pesar de ello en muchos lugares de México, la calidad del mismo es vergonzosa; desde camiones viejos y contaminantes, horarios incumplidos, rutas mal planeadas, hasta choferes poco preparados. Culiacán no es la excepción, a pesar de ya superar el millón de habitantes, y de estar entre las veinte ciudades más importantes del país.

Los memes o momos, sobre las rutas Cañadas – Quintas, Huizachez, Toledo y Barrancos abundan en las redes sociales; camiones con polarizados mega oscuros, con luces neón al interior que intimidan a cualquier antro, con cortinas y peluches y con la música a todo volumen, los ingeniosos diseños de las cajas en donde traen las monedas, los muros rotulados, la calcomanías con frases elocuentes y a veces incomprensibles, los apodos del chofer tatuados en algún rincón del camión, entre otras decoraciones, propias de un folclor que se ha creado en el gremio de los «camioneros».

Aunque las características antes mencionadas, no se limitan a la rutas de ejemplo, sino que se extienden a todas la rutas posibles que circulan por la capital sinaloense, recientemente con la renovación  de unidades, se ha procurado mayor sobriedad, sin embargo, el carnavalesco estilo camionero se niega a morir…

Este 11 de mayo, los camioneros de Culiacán (choferes) marcharon hacia el palacio de gobierno del estado, exigiendo apoyos del gobierno, ante sus pocos ingresos derivados de la cuarentena preventiva para mitigar el Covid19. Es posible que el gobierno federal o estatal, tarde que temprano les lance un «salvavidas» económico para que sobrelleven este oscuro lapso económico para la mayoría de los mexicanos.

Sin embargo, ese rescate será pasajero y no resuelve su verdadero problema de fondo: La precariedad laboral a la que están sometidos. La mayoría de los camioneros no tiene un sueldo fijo, son auténticos comisionistas, ganan una parte del pasaje que «levantan» en el transcurso del día, cuando la cuota es estudiantil ganan menos, por ello la animadversión es lo estudiantes, que en ocasiones se convierte en hostilidad. La mayoría de los camioneros no tiene prestaciones básicas, como seguro social, aguinaldo o vacaciones pagadas.

Es por eso, que se pelean los usuarios y llenan las unidades a reventar sin importar la comodidad y la seguridad de los pasajeros, ellos lo que quieren es ganar lo más posible; para colmo, hay un sistema «interno» impuesto por los dueños de las rutas, el famoso «trueno», si un chofer incumple con los horarios establecidos de llegada a una parada, se les multa, estas multas van desde los 10 pesos hasta los 50, esa es la razón de que siempre anden con prisas, pasándose el semáforo en rojo, invadiendo la ciclovía, trepando la banqueta y atravesando sin respetar a los demás vehículos.

Es difícil que los camioneros se profesionalicen, si primero no hay una mejora en sus condiciones laborales, y eso ocurrirá solo el día en que se organicen y entiendan que nadie hará por su gremio, lo que ellos pueden hacer.

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