TEHERÁN – El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, calificó de «histórica» la jornada de movilizaciones que tuvo lugar este lunes, asegurando que la masiva respuesta popular ha neutralizado los intentos de desestabilización orquestados, según su visión, desde el exterior.
El mensaje del Líder Supremo
En un discurso cargado de retórica nacionalista, Jameneí agradeció a la nación iraní por lo que describió como una muestra de «firme determinación». El líder afirmó que estas concentraciones han frustrado los operativos que debían ser ejecutados por «mercenarios internos» bajo las órdenes de potencias extranjeras.
«Esto ha sido una advertencia a los políticos estadounidenses para que dejen de engañar y no confíen en mercenarios traicioneros», declaró el ayatolá, subrayando la «perspicacia» del pueblo frente a sus adversarios.
Movilización y apoyo militar
Decenas de miles de personas recorrieron las calles de las principales ciudades del país para condenar los disturbios y la violencia organizada. En sintonía con el liderazgo religioso, el Ejército iraní emitió un comunicado de respaldo total al líder supremo, advirtiendo que sus fuerzas están preparadas para frustrar cualquier conspiración enemiga.
Contexto: Una crisis multidimensional
Las manifestaciones a favor del Gobierno ocurren en un marco de alta complejidad interna y externa:
- Crisis económica: Las protestas antigubernamentales, activas desde finales de diciembre, han sido impulsadas por la fuerte depreciación de la moneda nacional y el alto costo de vida.
- Guerra blanda: Teherán sostiene que el malestar social está siendo instrumentalizado por Washington y Tel Aviv como parte de una estrategia de «guerra blanda» para forzar un cambio de régimen.
Tensión con Washington e Israel
La situación ha elevado el tono de las amenazas internacionales. El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha sugerido una posible intervención en caso de que aumente la represión contra los manifestantes.
Por su parte, reportes del Jerusalem Post indican que Israel observa de cerca la situación, analizando precedentes internacionales recientes —como el secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro— para evaluar posibles escenarios aplicables al Gobierno iraní.
Ante esto, la República Islámica ha lanzado una advertencia severa: cualquier interferencia en sus asuntos internos será respondida con firmeza, reafirmando que la soberanía nacional no es negociable frente a las presiones de Occidente.