• agosto 11, 2026 1:46 pm

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Sembrando Vida: ¿Y dónde está la cosecha?



CHISPAZO
Por Felipe Guerrero Bojórquez.-

Si productores agrícolas, pescadores, ganaderos, maiceros y trigueros hubieran recibido durante estos años una parte semejante a los más de 200 mil millones de pesos destinados a Sembrando Vida, el país tendría hoy un aparato productivo más sólido y menos dependencia para alimentar a su población.

Después de esa inversión, ¿qué está produciendo Sembrando Vida? Sólo para 2026 se autorizaron más de 40 mil millones de pesos; más de 400 mil beneficiarios reciben 6 mil 450 pesos mensuales. El programa reporta cubrir alrededor de 1 millón 139 mil hectáreas y más de 1,200 millones de árboles y plantas. Pero, tras ocho años, el tema no puede limitarse a cuántos se sembraron: importa cuántos árboles sobrevivieron, cuánto producen, dónde está esa producción, cuánto vale y quién la comercializa. En otras palabras: cuántas familias podrían sostenerse con lo que generan sus parcelas, sin depender del cheque mensual. Sembrar no siempre significa producir; repartir dinero no equivale a desarrollar el campo.

El CONEVAL encontró que buena parte de la mejoría de los sembradores proviene de la transferencia mensual y no del rendimiento de las parcelas, además de problemas de comercialización y la necesidad de construir mecanismos para que los beneficiarios transiten de la dependencia hacia la autosuficiencia. Esto apunta a que, después de un presupuesto enorme, Sembrando Vida funciona mejor como programa de transferencias que como sistema productivo autosuficiente. En Sinaloa hay 6 mil 486 beneficiarios y una superficie histórica cercana a 24 mil hectáreas: el apoyo mensual al padrón suma alrededor de 41.8 millones de pesos; más de 500 millones al año. Por eso hay que seguir preguntando: ¿dónde están esas hectáreas?, ¿qué especies se sembraron?, ¿cuántos árboles sobrevivieron?, ¿cuánto producen y cuánto dinero deja esa producción al margen del subsidio?

Hay además versiones sobre irregularidades en padrones o superficies fantasmas registradas. Sin pruebas no se puede acusar, pero la sospecha y los señalamientos ya existe. Por ello se requiere una auditoría integral, pública y transparente, parcela por parcela, con coordenadas, supervivencia y producción verificables.

Peor aún. Mientras Sembrando Vida recibe decenas de miles de millones, sectores que realmente producen alimentos, maiceros, trigueros, ganaderos, pescadores, etc. enfrentan crisis por precios, comercialización, sequías, costos, sanidad, combustible y almacenamiento. Si el objetivo es desarrollo, no basta con administrar beneficiarios: la política social ayuda a sobrevivir, y el desarrollo permite dejar de necesitar la ayuda. De otra manera, el gran éxito del programa podría no ser sembrar árboles, sino sembrar beneficiarios para la cosecha política-electoral.

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