Por: Jesús Alfonso Durán.
El Estadio Carlos Belmonte fue escenario de una de las mayores sorpresas de la Copa del Rey, luego de que el Albacete Balompié dejara fuera al Real Madrid tras imponerse 3-2 en los octavos de final del certamen.
El conjunto manchego, que compite en la Segunda División, mostró carácter, orden y contundencia para superar al gigante blanco en un duelo intenso y de alto voltaje. Desde los primeros minutos, Albacete dejó claro que no sería un rival cómodo, presionando alto y aprovechando sus oportunidades frente al arco.
Pese a los intentos del Real Madrid por imponer su jerarquía y reaccionar en el marcador, el equipo local respondió con eficacia y temple en los momentos clave del encuentro, resistiendo la presión hasta el silbatazo final.
La eliminación representa un duro golpe para el conjunto merengue, que se despide prematuramente del torneo copero, mientras que para el Albacete significa un logro histórico, al instalarse en los cuartos de final y firmar una de las gestas más recordadas del club en esta competición.
La Copa del Rey vuelve a demostrar su esencia: un torneo donde la jerarquía no siempre garantiza el triunfo y donde los llamados “equipos modestos” pueden escribir páginas doradas en el fútbol español.
