Por Pepe Reyes Guizar.-
El Partido Acción Nacional en Sinaloa atraviesa por una de sus peores crisis de credibilidad, y parece que su dirigente estatal, lejos de levantar al partido, lo está hundiendo más. Hoy se exhibe una situación que no puede quedar en silencio: su asistente y secretaria general adjunta, Neftalí Chon, aparece como empleada del DIF en Mazatlán, pero en lugar de estar cumpliendo con su trabajo en esa dependencia, presume en redes sociales su presencia en el Congreso del Estado en Culiacán.
La pregunta es inevitable: ¿qué hace una trabajadora del DIF en un recinto legislativo? La respuesta es sencilla: nada. Lo grave aquí es que mientras debería estar atendiendo sus funciones en el municipio, dedica su tiempo a acompañar a la dirigente panista en giras y reuniones políticas. Esto deja en evidencia un doble cobro en nómina que ni el propio PAN ni el Ayuntamiento parecen querer aclarar.
El problema no es menor. Si el PAN en Sinaloa ya vive con una credibilidad desgastada, situaciones como estas lo dejan en ruinas. Que una dirigente estatal mantenga a sus allegados en nóminas públicas y partidistas, sin que exista transparencia ni rendición de cuentas, solo alimenta la percepción de que el partido se ha convertido en un refugio de intereses personales en lugar de una verdadera oposición.
Wendy Barajas debería dar explicaciones claras. ¿Por qué mantener a una asistente con doble ingreso? ¿Por qué permitir que se juegue con recursos públicos y partidistas de esta manera? El PAN en Sinaloa, con estos ejemplos de opacidad y favoritismo, no solo pierde votos: pierde su razón de ser. Y con cada episodio como este, lo que alguna vez fue un partido fuerte se sigue desmoronando en pedazos.