Por: Ismael Checa Landeros.-
Dirigir los destinos de una universidad tan grande como la Universidad Autónoma de Sinaloa es muy complejo; implica, además de administrar la institución y sus recursos, entablar una muy buena comunicación con el Gobierno, sin perder de vista a los empresarios y siempre teniendo en cuenta que es una universidad pública, es decir, que debe ofrecer una educación de calidad, sin fines de lucro y con una cuota simbólica, por así decirlo, a los estudiantes.
Señalamos esto ya que la universidad, para poder dar la atención a su razón de ser —que son los estudiantes—, obtiene los recursos económicos para su funcionamiento del presupuesto público. Son miles los estudiantes que se atienden en cada ciclo escolar y, para ello, se requiere también de miles de trabajadores para su atención; mismos que desarrollan las estrategias, quienes ponen en marcha la maquinaria que permite darle rumbo hacia la cúspide, como dice su lema.
Son, en estos miles de trabajadores, administrativos, docentes y de intendencia —los mencionaré de manera práctica en: de confianza o sindicalizados— en quienes descansa la responsabilidad de lograr el objetivo óptimo de nuestra Alma Mater: hacer que egresen de ella tan excelentes profesionistas.
En esta noble labor, nuestra universidad lleva muchos años y, por lo tanto, son muchos los trabajadores que han dejado su esfuerzo y talento en las aulas universitarias y que, por ello, han obtenido sus jubilaciones. Estos trabajadores jubilados cada año son más, por lo cual aumenta el porcentaje de recursos económicos que se tienen que erogar para cumplirles. Esto está poniendo permanentemente en riesgo la capacidad financiera de la universidad.
Este asunto es complejo, pero es una de las principales razones por las que la situación financiera en la UAS está tan comprometida. Los recursos públicos asignados a la universidad son para que se atienda el día a día de la institución, ya que esta no es considerada una empresa que tenga dentro de su planeación obtener recursos de sus servicios que le permitan ingresar grandes cantidades como para sufragar el sueldo y prestaciones de los trabajadores jubilados. Lamentablemente, los jubilados de la UAS se han convertido en un serio problema. Urge que se busquen esquemas financieros que ayuden a solucionar esta grave situación.
Ciertamente es un logro sindical, que abraza a todos los trabajadores que afortunadamente obtuvieron beneficios para tener una vida digna después de su vida laboral activa. Por lo complejo, quienes han asumido la responsabilidad como rectores no han tenido la responsabilidad de entrarle a buscar soluciones, tal vez porque las más posibles soluciones no son tan populares. Así que mejor han optado por ignorar el problema.
¿Llegará hasta la solución el rector de buscar posibles alternativas? ¿O por las presiones dirá: “es lo que se pudo lograr”?
Se requiere de la participación de toda la comunidad universitaria para entrarle a la solución de este problema financiero que ya está copando a la UAS. Todos los trabajadores, tanto activos como jubilados, han sentido retrasos en sus prestaciones, sobre todo en los últimos cuatro meses, ya que los recursos para todo el año asignados a la universidad ya se agotaron, debido a que un buen porcentaje de estos recursos son utilizados para el pago de nómina de los jubilados.
PUEDE NO SER POPULAR… PERO SÍ ES MUY NECESARIO BUSCAR UNA SOLUCIÓN. CADA DÍA SE COMPLICA MÁS. SI NO SE ATIENDE, PUEDE COLAPSAR Y AFECTAR AÚN MÁS LAS FINANZAS DE LA UAS.
PD. Nos vemos en la próxima entrega.