• junio 4, 2026 1:20 pm

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EL TÁBANO
Por Ismael Checa Landeros.-

El próximo 8 de junio, a las 11 de la mañana, el rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Jesús Madueña Molina, rendirá su primer informe de labores correspondiente a su segundo periodo rectoral 2025-2029. Será un momento importante no solamente para la comunidad universitaria, sino también para todos los sinaloenses que reconocen en la UAS una de las instituciones más valiosas y trascendentes de nuestro estado.

Hablar de la Universidad Autónoma de Sinaloa es hablar de una institución que ha sido motor de movilidad social, generadora de conocimiento y formadora de generaciones enteras de profesionistas. La Casa Rosalina no es solamente la institución educativa más grande de Sinaloa; es también una de las más importantes del noroeste del país. Sus aulas han sido espacio de formación para miles de hombres y mujeres que hoy sirven a la sociedad desde distintos ámbitos.

Por eso resulta inevitable recordar los momentos difíciles que enfrentó la Universidad durante el primer periodo rectoral de Jesús Madueña Molina. Fueron años marcados por confrontaciones políticas, tensiones institucionales y conflictos que en ocasiones amenazaron con distraer a la Universidad de su misión principal. Sin embargo, en medio de esas circunstancias, la institución logró mantenerse de pie y continuar cumpliendo con su responsabilidad fundamental: educar.

Una de las principales virtudes que ha mostrado Jesús Madueña durante su gestión ha sido entender que la Universidad debe estar por encima de las disputas coyunturales. La educación, la investigación, la cultura y el deporte universitario no pueden detenerse por diferencias políticas. Esa visión permitió que la UAS siguiera avanzando, fortaleciendo programas académicos, ampliando su cobertura educativa y manteniendo su presencia en cada rincón del estado.

No significa que los problemas hayan desaparecido. Como muchas universidades públicas del país, la UAS enfrenta desafíos financieros permanentes, derivados de la insuficiencia presupuestal y de las crecientes demandas de una institución que atiende a decenas de miles de estudiantes. Sin embargo, a pesar de esas dificultades, la Universidad continúa funcionando, creciendo y ofreciendo oportunidades a miles de jóvenes sinaloenses que ven en la educación superior la posibilidad de construir un mejor futuro.

En lo personal, hablar de la Universidad Autónoma de Sinaloa tiene un significado especial. Ahí tuve el privilegio de formarme profesionalmente. Soy orgullosamente universitario. Soy de esos miles de sinaloenses que pueden decir con orgullo que fueron hechos en Ciudad Universitaria, hechos en la UAS. Por eso valoro profundamente el esfuerzo de quienes todos los días trabajan para mantener viva y fuerte a nuestra máxima casa de estudios.

El informe que presentará Jesús Madueña Molina permitirá conocer con mayor detalle los avances alcanzados durante este periodo. Pero más allá de las cifras y los indicadores, existe un hecho que resulta evidente: la Universidad Autónoma de Sinaloa ha logrado recuperar estabilidad, fortalecer su rumbo institucional y mantenerse fiel a la misión para la cual fue creada hace más de 150 años.

Y cuando una institución educativa logra concentrarse en educar, investigar y formar ciudadanos, toda la sociedad gana.

P.D. Nos vemos en la próxima entrega.

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