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“No somos un problema, somos el corazón económico de Culiacán”: Laura Quevedo ante propuesta de reordenamiento de la CANACO

PorRedacción

Jul 15, 2026

La líder del Bloque de Vendedores Ambulantes del Centro de Culiacan, defiende el sustento de cientos de familias y exige que cualquier plan urbano se construya con los comerciantes, no a sus espaldas.

Ante la reciente propuesta de la Cámara Nacional de Comercio (CANACO) para reordenar el primer cuadro de la ciudad, Laura Quevedo, líder del Bloque de Vendedores Ambulantes del Centro de Culiacán, fijó una postura firme en representación de las cientos de familias que dependen del comercio popular, asegurando que los vendedores no representan un problema urbano, sino una columna vertebral de la economía local.

En respuesta a los pronunciado por la presidenta de CANACO Culiacán, María Guadalupe Zavala Yamaguchi, Laura Quevedo enfatizó que detrás de cada puesto de ropa, calzado o alimentos en la vía pública no solo hay un espacio físico, sino el patrimonio de hogares que han sobrevivido a crisis económicas, la pandemia y los desafíos de seguridad en la región.

“Muchos de nuestros comercios tienen 30, 40 o más de 50 años de existencia. Han pasado de padres a hijos y son la herencia de familias culichis que han salido adelante con base en el trabajo honesto. No somos informales por gusto; el comercio popular ha sido la única puerta al emprendimiento para quienes no tienen acceso a grandes capitales de inversión», declaró la líder social

Laura Quevedo destacó que el comercio ambulante es parte fundamental de la identidad y cultura culichi, siendo el Centro Histórico un punto de atracción popular gracias a la cercanía, los precios accesibles y el trato directo que ofrecen los vendedores.

Asimismo, recordó que esta actividad genera una importante derrama indirecta al consumir insumos de proveedores locales, transportistas y pequeños fabricantes de la región. En ese sentido, rechazó que deba existir una confrontación con el comercio establecido:

“No se trata de una lucha de establecidos contra ambulantes. Ambos sectores podemos y debemos coexistir bajo reglas claras. Un Centro Histórico sin comercio tradicional perdería su alma y su atractivo para la gente de Culiacán y sus sindicaturas», apuntó.

Las condiciones para un diálogo justo
El bloque de vendedores manifestó su total disposición a colaborar en la mejora de la imagen urbana, la limpieza y el respeto a los horarios acordados, pero estableció puntos innegociables para cualquier mesa de trabajo con la CANACO y las autoridades municipales:

  • No al desplazamiento: Cualquier reordenamiento debe garantizar que ninguna familia pierda su sustento ni sea enviada a zonas inviables para la venta.
  • Diálogo permanente e incluyente: Los cambios deben diseñarse con los comerciantes y no imponerse desde un escritorio.
  • Reconocimiento a la antigüedad: No se puede dar el mismo trato a comerciantes con décadas de arraigo que a quienes se han incorporado de manera reciente.
  • Garantía constitucional: El derecho al trabajo debe armonizarse de manera justa con el ordenamiento del espacio público.

“La mejor política pública es aquella que logra ordenar la ciudad sin dejar a cientos de familias sin comer. Nosotros estamos listos para dialogar y colaborar, pero siempre con la dignidad y el sustento de nuestra gente por delante», concluyó Laura Quevedo.

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