En un movimiento significativo para la cooperación bilateral, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, anunció la designación de las bandas criminales ecuatorianas Los Lobos y Los Choneros como «organizaciones terroristas extranjeras». Este anuncio, realizado en una conferencia de prensa conjunta con la canciller de Ecuador, Gabriela Sommerfeld, marca una nueva fase en la lucha contra el crimen organizado en el país sudamericano.
Implicaciones de la designación
La medida no es meramente simbólica. Como explicó Rubio, la designación otorga a EE.UU. una serie de herramientas legales para combatir a estos grupos. Entre las principales acciones se encuentran:
- Congelamiento de activos: Permite a Washington incautar bienes, propiedades y dinero de cualquier individuo o entidad en el sistema bancario estadounidense que esté vinculado a las bandas.
- Intercambio de inteligencia: Facilita el intercambio de información sin restricciones con el Gobierno ecuatoriano para enfrentar a los grupos ahora catalogados como terroristas.
Rubio también dejó entrever que podría haber más designaciones de grupos criminales ecuatorianos en el futuro, reiterando el «compromiso del 100%» de Estados Unidos en ayudar a Ecuador a combatir esta amenaza.
Reacción de Ecuador y apoyo militar
El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, saludó la decisión a través de sus redes sociales, asegurando que con el apoyo de EE.UU. «seguiremos firmes en nuestra lucha por recuperar nuestro país». La medida llega a menos de dos meses de que José Adolfo Macías Villamar, alias ‘Fito’, líder de Los Choneros, fuera extraditado a EE.UU., una decisión que marcó un precedente en la cooperación judicial entre ambos países.
Además de la designación, Rubio anunció un paquete de ayuda para Ecuador que incluye 13.5 millones de dólares para el combate contra las drogas y el crimen organizado, así como la gestión de otros 6 millones de dólares para apoyar a las Fuerzas Navales ecuatorianas con drones.
Consultado sobre la posibilidad de reinstalar una base militar estadounidense en suelo ecuatoriano, Rubio no descartó la idea, calificando a Ecuador como un «punto muy estratégico». Afirmó que, si bien la decisión debe ser tomada por Ecuador, su país lo considerará como una solicitud de un «aliado y un amigo».